Archives
You are currently viewing archive for February 2009
|
February 26, 2009 06:23:54
Posted By Kathi Macias
|
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo,
El cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad pues,
a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,
los cuales son de Dios. (1 Corintios 6: 19-20 RV).
Hay muchos libros y películas y canciones "por ahí" que declaran que nuestras vidas nos pertenecen y podemos hacer lo que queremos con ellas. El problema con ese concepto popular es que simplemente no es verdadero, particularmente si hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador y confiamos en Él para llegar al cielo.
Lo sé. ¿Como Cristianos decimos que no creemos en esa mentalidad de que-todo-es acerca-de mí, pero vivimos nuestras vidas de acuerdo a lo que decimos? ¿Cuándo las circunstancias o las situaciones o varias facetas de autoridades entran en nuestro camino y se atreven a sugerir (o hasta exigir) que tomemos una dirección diferente, no reaccionamos a menudo con una actitud de esta-es-mi-vida-y nadie-puede-decirme-como-vivirla? Debo de admitir que esta es a veces mi primera reacción. ¿Pero entonces me paro y me pregunto, quiero realmente llegar al final de mi vida y salir de este mundo cantando la canción de Frank Sinatra sobre hacer cosas a mi propia manera?
No, no lo hago. Quiero entrar en la eternidad y oír al Padre decir, “Bien hecho, buena y fiel sierva. Entra al gozo del Señor.” Si he vivido la vida a mi propia manera, tomando mis propias decisiones y respondiéndole a nadie más que a mi misma, no voy a oír las maravillosas palabras de bienvenida. Las Escrituras nos dicen que no pertenecemos a nosotros porque hemos sido “comprados por un precio.” Aquel precio es tan costoso que nuestras mentes humanas que son finitas pueden comenzar apenas a comprender la enormidad de lo que eso significa. El sacrificio va más allá de la medida — y fue pagado por El quién no nos debía nada. Cada látigo de la fusta, cada insulto, cada burla, cada golpe de los clavos, fue tiernamente recibido y soportado con mucho gusto para comprar mi perdón — y el suyo. Si el precio no hubiera sido pagado, este mundo y cada ser que alguna vez vivió se dirigirían sin esperanzas y merecidamente hacia el infierno en la cesta proverbial. Y no habría nada que pudiéramos hacer sobre ello.
Que ese gran precio que compró nuestra libertad, nuestro rescate, nuestro reencuentro con el Padre esté en la vanguardia de nuestros pensamientos y hechos este día, cuando servimos a Aquel a quien realmente pertenecemos, tomando nuestras opciones según Su voluntad y objetivos, y no por nuestras propias decisiones.
|
|
February 26, 2009 05:56:10
Posted By Kathi Macias
|
Or do you not know that your body is the temple of the Holy Spirit who is in you,
whom you have from God, and you are not your own?
For you were bought at a price;
therefore glorify God in your body and in your spirit,
which are God’s (1 Corinthians 6:19-20).
There are a lot of books and movies and songs “out there” that declare our lives belong to us and we can do whatever we want with them. The problem with that popular concept is that it simply isn’t true, particularly if we have received Jesus as Savior and are trusting Him to one day get us into heaven.
I know. As Christians we say we don’t buy into that sort of all-about-me thinking, but do we live our lives accordingly? When circumstances or situations or various facets of authority get in our path and dare to suggest (or even demand) that we take a different direction, don’t we often react with an it’s-my-life-and-nobody-can-tell-me-how-to-live-it attitude? I must admit that’s sometimes my first reaction. But then I stop and ask myself, Do I really want to come to the end of my life and exit this world singing Frank Sinatra’s song about doing things my own way?
No, I don’t. I want to step into eternity and hear the Father say, “Well done, good and faithful servant. Enter into the joy of your Lord.” If I’ve lived life my own way, calling my own shots as if I owned my life and had to answer to no one but myself, I’m not going to hear those wonderful words of welcome. The Scriptures tell us we do not belong to ourselves because we have been “bought at a price.” That price was so costly that our finite human minds can scarcely begin to wrap around the enormity of it. The sacrifice was beyond measure—and it was paid by the One who owed us nothing. Every scourge of the whip, every taunt of the jeerers, every pounding of the nails was willingly and lovingly endured to buy my pardon—and yours. Had the price not been paid, this world and everyone who ever lived on it truly would be hopelessly and deservedly heading for hell in the proverbial hand basket. And there would be nothing we could do about it.
May that great price that bought our freedom, our redemption, our reunion with the Father be at the forefront of our thoughts and deeds this day, as we serve the One to whom we truly belong, making our choices according to His will and purposes, and not our own.
|
|
February 23, 2009 07:04:05
Posted By Kathi Macias
|
“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (San Lucas 21:28 RV)
Sin tener en cuenta nuestra posición escatológica particularmente en el rapto, la tribulación, la Segunda Venida de Cristo, etc., podemos ponernos de acuerdo todos con el autor del libro de los romanos que dice, “ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creíamos.” (13:11). Solamente el paso del tiempo hace esta declaración verdadera SI limitamos nuestra forma de pensar simplemente a irnos a nuestra morada celestial para estar con el Señor y/o Su Segunda Venida. Y, por supuesto, el texto circundante de este verso apoya esa interpretación, ya que todo este pasaje por entero es profético.
Sin embargo, hagamos esto un poco más personal por un momento. Cuando Jesús anduvo caminando sobre la tierra, nadie lo llamó "Jesús" cuando hablaban con Él. La gente lo llamaba “Yeshua", significando “la Salvación de Dios.” En aquel tiempo los nombres no significaban nada, como sucede en muchas culturas. Y si leemos el versículo en el libro de los Romanos que dice “ahora nuestra Salvación que viene de Dios/Yeshua está más cercana que cuando primero creímos,” la declaración toma un significado más profundo y un sentido más personal. Si Jesús viene por nosotros individualmente o como una Iglesia, tenemos una llamada para comprobar nuestra relación personal con Yeshua. ¿Estamos más cercanos a Él ahora que cuándo primero creímos? ¿Ha crecido y profundizado aún más nuestra relación con Él al caminar junto con Él? ¿Lo conocemos mejor, lo amamos más, lo servimos más fervorosamente que cuándo primero nos convertirnos en Cristianos?
Dios nos llamará a casa durante el día designado para nosotros, por muy pronto que eso pueda ser. Y yo espero ese día con mucha ilusión, como deben de hacerlo todos los creyentes. ¿Pero y mientras estamos todavía aquí? ¿Cómo pasamos el tiempo que todavía nos queda en el planeta tierra? ¿Leemos los titulares y escuchamos los programas de entrevistas y torcemos nuestras manos en desesperación? ¿Cuando envejecemos, luchamos contra la fuerza de gravedad y tratamos de aferrarnos a una vida física en un mundo lleno de pecado que nunca puede darnos la realización que tanto deseamos? ¿O envejecemos elegantemente, esperando con impaciencia nuestra "graduación" para estar con el Señor? ¿Y estamos examinando cuidadosamente los crecientes signos siniestros de la persecución cristiana con la advertencia bíblica que cuando vemos que estas cosas suceden, deberíamos levantar nuestras cabezas en la expectativa alegre de la vuelta gloriosa de Yeshua, la Salvación Dios?
Ya que esto es nuestra herencia como santos del más Alto, como herederos conjuntos con Cristo, como creyentes renacidos, lavados por sangre en un Dios verdadero. ¡Levanten sus cabezas, santos queridos, y alégrense, ya que nuestro Rescate se acerca!
|
|
February 19, 2009 05:40:58
Posted By Kathi Macias
|
“Now when these things begin to happen, look up and lift up your heads,
because your redemption draws near” (Luke 21:28).
Regardless of our particular eschatological stand on the rapture, tribulation, Second Coming, etc., we can all say with the author of Romans that “now our salvation is nearer than when we first believed” (13:11). Simply the passing of time makes this statement true IF we limit our thinking to going home to be the Lord and/or His Second Coming. And, of course, this verse’s surrounding text supports that interpretation, as the entire passage is prophetic.
However, let’s make it a bit more personal for a moment. When Jesus walked the earth, no one called Him “Jesus” when they spoke to or of Him. They called Him “Yeshua,” meaning “God’s Salvation” or “Salvation from God.” Names meant something in those days, as they still do in many cultures. And if we read the verse in Romans as “now our Salvation from God/Yeshua is nearer than when we first believed,” the statement takes on a deeper and more personal meaning. Whether Jesus is coming for us individually or as a Church, we see a call to check our personal relationship with Yeshua. Are we closer to Him now than when we first believed? Has our relationship with Him grown and deepened as we have walked with Him? Do we know Him better, love Him more, serve Him more fervently than when we first became Christians?
God will call us home on the day appointed to us, however soon that may be. And I look forward to that day with longing, as should all believers. But what about while we’re still here? How are we spending the time we have left on planet Earth? Are we reading the headlines and listening to the talk shows and wringing our hands in despair? As we age, are we fighting gravity and trying to hang on to a physical life in a sin-filled world that can never give us the fulfillment we long for? Or are we growing old gracefully, eagerly anticipating our soon-coming “graduation” to be with the Lord? And are we sifting through the ominous signs of ever-increasing Christian persecution with the biblical admonition that when we see these things coming to pass, we should lift our heads in joyous expectation of the glorious return of Yeshua, God’s Salvation?
For that is our inheritance as saints of the Most High, as joint-heirs with Christ, as born-again, blood-washed believers in the one true God. Lift up your head, beloved saints, and rejoice, for our Redemption is drawing near!
|
|
February 13, 2009 10:29:04
Posted By Kathi Macias
|
“Porque yo Jehová no cambio.” (Malaquías 3: 6).
No me gusta los cambios, ni me gustan las sorpresas. Yo deseo que todo sea hecho con decencia y en orden. La predictibilidad está sólo debajo de la piedad en mi lista. El problema es, que yo vivo en un mundo muy difícil de predictar — y usted también.
Sin embargo, desde que yo era una niña, yo sabía que las cosas no eran como deberían de ser. La injusticia me rodeaba, pero me sentía impotente de hacer algo sobre ello. Por lo consiguiente, durante mi adolescencia, me hice una campeona de causas, defendiendo al desvalido en cada oportunidad y buscaba cualquier excusa para pontificar y exigir justicia para alguien.
Sin embargo nada de eso hizo nada bueno. Reconocí el problema pero yo no conocía al Solucionista del problema. Yo podía ver la injusticia, pero no tenía ninguna relación con el justo Juez. Yo deseaba que la gente fuera tratada con justicia e igualdad pero erróneamente creí que los seres humanos injustos y desiguales podrían dispensar tal tratamiento.
Para ser sincera, estoy preocupada por la gente que está satisfecha por el status quo, quién no ve la necesidad de igualdad y justicia — aun si ellos no saben hacer esto. Si tenemos compasión en absoluto, nosotros debemos mirar a nuestro alrededor y ver el dolor y el sufrimiento de otros y desear "cambiar" esas cosas para corregirlas.
Pero sólo Dios puede hacer esto. Sólo Dios es bueno en todo el tiempo. Sólo Dios tiene razón. Sólo Dios es perfecto todo el tiempo. Nosotros no lo somos. Lo que vemos alrededor de nosotros que tiene que cambiar no son la circunstancias, pero la naturaleza humana, naturaleza de pecado, naturaleza caída, toda aquella mentalidad de primero-yo que está tan profundamente arraigada dentro de cada uno de nosotros. Quizás por eso, en un nivel personal, resisto el cambio y me agarro a la predictibilidad y a la familiaridad. Duele tener que cambiar. El verdadero cambio significa que debo de dejar de ser quién soy, y quién he llegado a ser durante muchos años y décadas de andar sobre esta tierra, quien soy yo que es lo opuesto de cómo fui creada para llegar a ser.
Juan el Bautista reconoció que él tenía que cambiarse declarando que él debía disminuirse y la vida de Jesús crecer dentro de él. ¿Por qué? Porque Jesús es perfecto; Juan no lo era. Y nosotros tampoco lo somos. Tenemos que "cambiarnos diariamente" para poder ser más como Él quién es perfecto y por lo tanto es el único quién no tiene que cambiarse. Si ese proceso de cambio es doloroso para nosotros, que así sea. La Cruz no era ningún picnic, pero Jesús con mucho gusto sufrió y murió para que nosotros pidiéramos abrirle nuestros corazones y dejarlo a Él cambiarnos al revés. Porque, mis queridos amigos, ese es el único modo que el cambio verdadero y durable ocurre.
Si disfrutamos de un estilo de vida predectible o preferimos “volar por el asiento de nuestros pantalones,” nunca veremos el verdadero cambio de este mundo hasta que permitamos que ese cambio comience y continúe diariamente en nosotros. Que nuestro objetivo sea hacernos más como el Dios perfecto e inalterable que servimos — y que otros puedan acercarse más a Su semejanza mientras al mismo tiempo vean también la buena voluntad de cambiar la irradiación de nuestras vidas.
|
|
|
|