Archives
You are currently viewing archive for March 2008
|
March 31, 2008 01:58:05
Posted By Kathi Macias
|
“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mi…
Voy, pues, a preparar lugar para vosotros… para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (San Juan 14: 1, 2,3).
Estoy escribiendo esto al comienzo de la semana porque estoy fuera de la ciudad por unos días, primero por un viaje de negocios en otro estado, y después para servir como líder en un retiro espiritual para las mujeres de mi iglesia en las montañas. Me siento llena de gozo y de honor al hacer las dos cosas, pero debo de confesar que siento nostalgia por mi casa – ¡y aún no me he ido!
Creo que Dios ha puesto ese anhelo por nuestro hogar en cada uno de nosotros, y es un sentimiento que se mantiene en nosotros por todas nuestras vidas. Tristemente, la mayor parte de los habitantes del mundo se rehúyen a reconocer ese anhelo por lo que realmente es – una nostalgia por el cielo y por Aquel que vive allí – y por lo tanto pasarán toda una vida tratando “de llenar el hueco” con otras cosas. Ya sea que esas cosas consistan en una riqueza financiera o relaciones significativas o carreras de éxito, o drogas o alcohol o crimen, ninguna va a llenar esa nostalgia que solamente puede llenarse con una relación personal y duradera con Dios puede producir. El corazón del Padre es tan grande y tan lleno de amor por nosotros que Él no solamente proveyó un camino para que nosotros podamos llegar a nuestra morada con Él aceptando a su Hijo, Jesús, como nuestro Salvador personal, sino que también nos llama diariamente, poniendo a personas en nuestro camino para hablar de Su amor y ofrecernos una invitación para llegar al hogar.
Muchos de nosotros acabamos de celebrar el recuerdo de lo que Jesús hizo por nosotros hacen ya tantos años – no solamente Su muerte, pero también Su resurrección. Si, Jesús murió y volvió a resucitar – por nosotros – y ahora Él se ha ido a Su morada a preparar un lugar para nosotros para que nosotros también pasemos una eternidad en la presencia del Padre. Porque al final, mis queridos hermanos, nuestra nostalgia no solamente es por un lugar como lo es por Aquel que nos invita a ese lugar para estar allí junto Él.
Si todavía aun no has aceptado esa invitación, por favor no dejes que otro día de una nostalgia vacía pase sin aceptarla. Y si ya lo has hecho, júntate conmigo para regocijarnos que en un día muy pronto, vamos a estar en nuestro hogar. Mientras tanto, ¡dediquemos cada momento que tenemos libre aquí en éste planeta ajeno a traer el mayor numero de personas con nosotros como se nos sea posible!
|
|
March 24, 2008 05:26:33
Posted By Kathi Macias
|
March 24, 2008
“Let not your heart be troubled; you believe in God, believe also in Me….
I go to prepare a place for you…. that where I am, there you may be also”
(John 14:1, 2, 3).
I’m writing this a little early this week because I’m going out of town for a few days, first for a business meeting in another state, and then to lead a retreat in the mountains for the women in my home church. I am pleased and honored to do both, but I must also confess that I’m already homesick—and I haven’t even left yet!
I believe God placed that longing for home within each of us, and it’s a longing that drives us throughout our lives. Sadly, most of the world’s inhabitants will refuse to recognize that longing for what it really is—a homesickness for heaven and for the One who dwells there—and will therefore waste their lives trying to “plug up the hole” with other things. Whether those things consist of financial wealth or meaningful relationships or successful careers, or drugs or alcohol or crime, none will fulfill the longing that only a personal and lasting relationship with God can produce. The Father’s heart is so great and so filled with love for us that He not only provided a way for us to come home to Him by accepting His Son, Jesus, as our personal Savior, but He also calls to us daily, placing people in our paths to speak of His love and to offer the invitation to come home.
Many of us have just celebrated the memory of what Jesus did for us so many years ago—not just His death, but also His resurrection. Yes, Jesus died and rose again—for us—and now He has gone home to prepare a place for us so that we too can spend eternity in the presence of the Father. For ultimately, dear ones, our homesickness is not so much for a place as it is for the One who dwells in that place and invites us to join Him there.
If you haven’t already accepted that invitation, please don’t let another day of unfulfilled longing and homesickness pass you by without doing so. And if you have, please join me in rejoicing that one day very soon, we will be home. In the meantime, let’s dedicate every moment we have left here on this alien planet to bringing as many people with us as possible!
|
|
March 21, 2008 02:36:59
Posted By Kathi Macias
|
“No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.”
(San Mateo 28:6 RV)
Hacen solamente unos días que estaba platicando con mi sobrina Andrea, quien su adorable bebé, Annabelle, tiene solamente seis meses. Sin embargo, aunque Annabelle no habla todavía, ya Andrea se está preparando para el ataque furioso de preguntas de “¿por que?” que van a venir con seguridad.
Todos los niños quieren saber por que, y ellos hacen las preguntas abandonadamente: “¿Por qué alumbra el sol?” “¿Por que es mi cabello de color café?” ¿Por qué las vacas dicen muuu...?” “¿Por qué es el agua mojada?”
Parece que no hay un final para sus preguntas de por que, y casi siempre la respuesta a una de ellas provoca otra pregunta. Así es que nosotros los adultos que no sabemos las respuestas, continuamos tratando de satisfacer la curiosidad de ellos y su búsqueda de conocimiento.
Pero ¿y nosotros? Con cuanta frecuencia le preguntamos a Dios ¿por que? ¿Con cuanta frecuencia buscamos la explicación para esas cosas que no se pueden saber desde éste lado de la eternidad? Dios, por supuesto, siempre sabe la respuesta, y ya la ha dado: “Porque Él vive.”
Ese, por supuesto, es el titulo de una de mis alabanzas favoritas, y contesta cualquier pregunta imaginable. ¿Por que adoro? Por que Él vive. ¿Por que me alegro? Porque Él vive. ¿Por que sufro? Porque Él vive. ¿Por que lloro? Porque Él vive. ¿Por que hago las cosas que hago? Porque Él vive.
Él vino a la tierra a morir por nosotros – por ti y por mí, por nuestros pecados – y Él cumplió Su misión. De esto trata el Viernes Santo. Pero aleluya, ¡ese no es el final de la historia! ¡El día de la resurrección estaba cerca de la esquina! Jesús dijo que Él iba a resucitar otra vez – ¡Y Él lo hizo! Y porque Él vive, nosotros quienes creemos en Él viviremos también, para siempre y siempre, en la eternidad y en Su presencia.
¡Y esa es toda la razón por la que debemos de servir con alegría al Salvador resucitado!
Traducido por Cynthia Alcantara
|
|
March 20, 2008 04:55:47
Posted By Kathi Macias
|
“He is not here; for He is risen, as He said” (Matthew 28:6).
Just the other day I was talking with my niece Andrea, whose adorable baby girl, Annabelle, is just six months old. Yet even though Annabelle isn’t talking yet, Andrea is already preparing for the onslaught of “why” questions that is sure to come.
All children want to know why, and they ask the question with abandon: “Why does the sun shine?” “Why is my hair brown?” “Why do cows moo?” “Why is water wet?”
There seems to be no end to their why questions, and often the answer to one provokes yet another. And so we adults, who often don’t know the answers ourselves, continue to try to satisfy their curiosity and quest for knowledge.
But what about us? How often do we ask God why? How often do we seek explanations for those things that can’t be known this side of eternity? God, of course, always knows the answer, and He has already given it: “Because He lives.”
That, of course, is the title of one of my favorite songs, and it answers every question imaginable. Why do I sing? Because He lives. Why do I worship? Because He lives. Why do I rejoice? Because He lives. Why do I suffer? Because He lives. Why do I weep? Because He lives. Why do I do anything that I do? Because He lives.
He came to earth to die for us—for you and me, for our sins—and He fulfilled His mission. That’s what Good Friday is all about. But hallelujah, that isn’t the end of the Story! Resurrection Day was right around the corner! Jesus said He would rise again—and He did! And because He lives, we who believe in Him will live also, forever and always, in eternity in His presence.
And that’s all the reason we need to joyfully serve a risen Savior!
|
|
March 13, 2008 05:03:49
Posted By Kathi Macias
|
Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
(San Mateo 21:9)
Que gloriosa entrada debe de haber sido para Jesús cuando llegó a Jerusalén, con la gente agrupándose alrededor de Él, tirando sus capas al suelo y ¡saludándolo como realeza! Pero Jesús conocía sus corazones – y Él sabía que en solamente días, muchos en la misma multitud pedirían su sangre.
¿Hemos cambiado nosotros? En realidad, no mucho. Por la mayor parte, somos volubles, frágiles, manojo finito, cuyas emociones suben y bajan como una montana rusa de circunstancias y agendas personales. Jesús, aunque una multitud lo saludó como a un Rey conquistador, fue depuesto del trono de sus corazones en el momento que Él no cumplió con las agendas o los remedios de las circunstancias.
Lo más importante que debemos de ver aquí no es lo voluble de los seguidores de Cristo y la fidelidad de Sus últimos días. Jesús estaba enfocado; Él sabía por que había venido y nunca se apartó de Su mensaje o de Su misión. Estaba muy enterado de que Sus días aquí en la tierra estaban numerados y que terminarían en una pena y agonía inimaginables. Pero eso no hizo que Él se detuviera. Él continuó enfrentando al pecado y llamando a los pecadores al arrepentimiento y al perdón, aún cuando Él se preparaba a ofrecer el Sacrificio que haría ese perdón fluir.
¿Cómo nos diferenciamos nosotros? Una película actual titulada “La Lista del Cubo” pinta claramente que “todo se trata de mí” el corazón humano que egoístamente proclama, “¡Si tengo el tiempo limitado aquí en la tierra, entonces lo usaré todo en mi!” Eso es todo lo contrario de lo que nuestro amado Salvador hizo, mientras Él empleó hasta el último momento voluntariamente y derramó cada gota de sangre para abrirnos la puerta del cielo a nosotros.
Mientras nos preparamos a entrar la celebración de “la semana santa” precediendo ese gran Día de Resurrección, que Dios por medio de Su Espíritu instile en nosotros ese impulso desinteresado de pasar nuestros últimos momentos aquí en la tierra – cuantos momentos sean – en servicio a Dios y hacia los demás. Porque la más gran bienvenida de todos los tiempos nos espera a la vuelta de la esquina: “Bien hecho, mi buen y fiel siervo.” Y talvez hasta podamos oír a esa nube de testigos gritando cuando entremos, “¡Bendito es aquel/aquella que viene en el nombre del Señor!”
|
|
|
|