Archives
You are currently viewing archive for March 2010
Posted By Kathi Macias
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos… (Filipenses 3:20 RV).
 
 
Hace un par de años yo leía el Libro de Mártires Escrito por Foxe y me encontré con una historia asombrosa de una legión romana (6600 hombres conocidos como la Legión Theban). Aunque guerreros valientes, ellos también eran Cristianos muy entregados. Cuando se les pidió hacer sacrificios a los dioses romanos o perder la vida, eligieron el martirio en vez de negar a Cristo. Ellos eran leales a su país, pero su fe en Dios estaba primero.
¿Dónde está nuestra primera lealtad? Me pregunto a veces. La verdad es que soy una americana que agita su bandera y vengo de una línea larga de héroes militares, incluso mi marido quien es un veterano de la guerra de Vietnam y dos nietos que actualmente sirven en la Marina estadounidense. ¿Pero entiendo realmente que mi ciudadanía en este gran país es sólo temporal, y que mi ciudadanía verdadera y eterna está en otra parte?
Nuestro país está actualmente en agitación, con divisiones políticas e ideológicas que causan separaciones profundas entre sus ciudadanos. Es obvio que ambos lados creen fuertemente en su punto de vista, y ambos lados incluyen aquellos que reclaman el Nombre de Cristo como el Salvador. Aunque sea comprensible que hasta los Cristianos pueden tener diferencias en esta cosmovisión, no es comprensible (o aceptable) que permitamos que ello nos divida. Los creyentes verdaderos y renacidos, comprados por sangre saben que, en las palabras de E.V. Hill, “Esto no es así.”  Independientemente de lo que resulta aquí eso no es más que un aliento a tiempo, un punto luminoso en la pantalla de radar eterna. ¡Mucho después que los Estados Unidos de América hayan dejado de existir (y así sucederá) y  nuestras relaciones temporales se vayan al camino por donde se van todas las cosas, los Cristianos desde más allá de los siglos y de todas las condiciones sociales todavía estarán afiliados juntos en la ciudadanía del cielo! Las diferencias hechas por los hombres ya no nos dividirán, cuando nos reunamos juntos alrededor del trono y adoremos a un Dios verdadero y al Padre que envió a Su único Hijo para redimirnos de este mundo manchado de pecado.
¿Así es que a dónde está nuestra primera lealtad? ¿Nuestra lealtad a nuestro país (o ideología mundana o búsqueda del placer/tesoro u otras posesiones temporales) toman la prioridad y controlan nuestras vidas? ¿O estamos nosotros, como la Legión Theban, cometidos a dar un segundo lugar a lealtades temporales y  nuestra primera lealtad a Cristo?
Recuerden, mis queridos amigos(as), independientemente de lo que pasa alrededor de nosotros, la propia “Iglesia  triunfante de Cristo está viva y va bien,” no debido a nosotros, pero debido a Él.
 
 

 
Posted By Kathi Macias
For our citizenship is in heaven… (Philippians 3:20).
 
            A couple of years ago I was reading Foxe’s Book of Martyrs and came across an amazing story of a Roman legion (6600 men known as the Theban Legion). Though valiant warriors, they were also committed Christians. When asked to sacrifice to the Roman gods or be killed, they chose martyrdom rather than deny Christ. They were loyal to their country, but their faith in God came first.
            Where is our first allegiance? I wonder at times. True, I’m a flag-waving American from a long line of military heroes, including my Vietnam vet husband and two grandsons currently serving in the U.S. Navy. But do I truly understand that my citizenship in this great country is only temporal, and that my true, eternal citizenship lies elsewhere?
            Our country is currently in upheaval, with political and ideological divisions causing deep rifts among its citizens. It is obvious that both sides believe strongly in their viewpoint, and both sides include those who claim the Name of Christ as Savior. Though understandable that even Christians can differ on this worldview, it is not understandable (or acceptable) that we allow it to divide us. True born-again, blood-bought believers know that, in the words of the late E.V. Hill, “This ain’t it!” Whatever happens here is but a breath in time, a blip on the eternal radar screen. Long after America has ceased to exist (and it will!) and our temporal relationships have gone the way of all things, Christians from across the centuries and from all walks of life will still be joined together in the citizenship of heaven. Manmade differences will no longer divide us, as we gather together around the throne and worship the one true God and Father who sent His only Son to redeem us from this sin-stained world.
            So where is our first allegiance? Does our loyalty to our country (or worldly ideology or pursuit of pleasure/treasure or other temporal possessions) take priority and control our lives? Or are we, like the Theban Legion, committed to giving temporal loyalties second place behind our first allegiance to Christ?
            Remember, beloved, whatever else happens around us, Christ’s own “Church triumphant is alive and well,” not because of us, but because of Him.

 
Posted By Kathi Macias
“Regresad vuestro corazón, y no vuestros vestidos,
y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordia es y clemente,
tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (Joel 2:13).
 
 
Déjeme comenzar este seminario devocional con las palabras a un coro que Dios me dio cuando yo estaba en el hoyo del autoaborrecimiento y condena:
 
Recuerdo, Señor, la alegría de servirte a Ti;
Recuerdo, Señor, cuando todo lo que yo sabía eras Tú;
Fluyendo en mí, llamándome,
¡Señor, por favor úsame otra vez!
 
¿Ha estado usted alguna vez allí? Por supuesto que si ha estado. ¿Todos tenemos que haber estado allí, y ese es uno de los sitios más difíciles de escaparse, ¿verdad? Tenemos esta necesidad innata de castigarnos y luego intentar salir de aquel hoyo de autoaborrecimiento y condena por medio de nuestros propios esfuerzos. Pero cada tentativa vana causa el que deslicemos al fondo, más frustrados y desalentados que antes.
Ahora bien, yo sé que esto no vendrá como ninguna gran revelación, ya que todos sabemos esto, pero quizás este será el recordatorio que usted NECESITA hoy ¡DEJAR DE TRATAR SALIR DEL HOYO! Pero eso nunca sucederá. Nadie lo ha hecho anteriormente, y nadie lo hará en el futuro. Mientras permanecemos allí en nuestra propia suciedad, lamentando nuestra impotencia y depravación y recordando con gran tristeza y pena como Dios una vez nos usó a nosotros y la alegría que acompañó aquel servicio, recordemos también la gran verdad que sólo Dios puede sacarnos de aquel hoyo — y Él está listo y deseoso de hacerlo así. 
Joel 2:13 nos recuerda del increíble e incambiable carácter de Dios quien nos ha redimido: Él es “misericordioso y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia.” En otras palabras, Él no se parece a nosotros. Él no es rencoroso o impaciente o sin amor. Él no siente placer en castigar a aquellos que han errado en contra de Él. Su gracia y piedad son interminables, y desea compartirlas con  aquellos que se han caído de modo que Él pueda restaurarlos al servicio otra vez.
Cada uno de nosotros que ha recibido a Jesús como Salvador ha sido asegurado de pasar la eternidad con Él y ha sido también llamado por Dios a servirlo a Él y a los demás. Nunca haremos esto si permanecemos en el hoyo de nuestros propios pecados y fracasos. ¡Aterrizamos allí de vez en cuando, pero no TENEMOS QUE QUEDARNOS ALLÍ! De hecho, somos desobedientes si lo hacemos. ¡Dios nos llama, aún (¡y sobre todo!) mientras estamos en el hoyo! Él quiere que nosotros le clamemos a Él, pidamos y recibamos Su perdón, y permitamos que Él nos levante del hoyo y nos coloque otra vez en tierra firme.
Permita que Él le restaure la alegría de Su salvación y que otra vez lo(a) use en Su servicio. Mis queridos amigos, no hay mayor alegría.
           

 
Posted By Kathi Macias
Return to the Lord your God, for He is gracious and merciful,
slow to anger, and of great kindness” (Joel 2:13).
 
            Let me start this week’s devotional with the words to a chorus God gave me when I was in the pit of self-loathing and condemnation:
 
I remember, Lord, the joy of serving You;
I remember, Lord, when all I knew was You;
Flowing through me, calling to me,
Lord, please use me once again!
 
            Ever been there? Of course you have. We all have, and it’s one of the toughest places to escape, isn’t it? We have this innate need to punish ourselves and then attempt to climb out of that pit of self-loathing and condemnation on our own. But each futile attempt results in our slipping back to the bottom, more frustrated and discouraged than before.
            Now I know this won’t come as any great revelation, since we all know this fact, but perhaps it will be the reminder you need today to STOP TRYING TO CLIMB OUT OF THE PIT! It’ll never happen. No one has ever done it before, and no one will ever do it in the future. As we lie there in our own filth, bemoaning our helplessness and depravity and remembering with great sadness and regret how God once used us and the joy that accompanied that service, may we also remember the great truth that only God can pull us out of that pit—and He stands ready and willing to do so.
            Joel 2:13 reminds us of the stunning yet never-changing character of the God who has redeemed us: He is “gracious and merciful, slow to anger, and of great kindness.” In other words, He’s not like us. He doesn’t hold a grudge or run out of patience or love. He doesn’t take pleasure in punishing those who have wronged Him. His grace and mercy are never-ending, and He longs to extend it to those who have fallen so that He can restore them to service once again.
            Each of us who has received Jesus as Savior and been assured of spending eternity with Him has also been called by God to serve Him and others. We will never do that if we remain in the pit of our own sins and failures. We all land there on occasion, but WE DON’T HAVE TO STAY THERE! In fact, we are disobedient if we do. God calls to us, even (and especially!) while we’re in the pit. He wants us to reach up to Him, to ask and receive His forgiveness, and to allow Him to lift us from the pit and place us back on solid ground.
            Allow Him to restore to you the joy of His salvation and once again use you in His service. There is no greater joy, beloved.

 
Posted By Kathi Macias
Porque has sido mi socorro,
Y así en las sombras de Tus alas me regocijaré (Salmo 63:7RV).
 
 
 
Hace una tarde recientemente una querida amiga y yo nos sentamos a conversar acerca del hecho que aunque ella estaba orando y buscando a Dios para una dirección clara, a ella le parecía no recibir ninguna respuesta y no podía "ver" el camino que ella debía de seguir. A medida que yo la escuchaba, se me hizo claro a mí (¿no es siempre más fácil ver/oír la dirección de Dios para los demás que para nosotros mismos?) que Dios la tenía exactamente donde ella estaba para un objetivo específico. ¡Ella era incapaz de ver a dónde Dios quería que ella se fuera porque Él la había llamado para esconderse (y regocijarse!) por una temporada bajo la sombra de Sus alas.
¿Ha estado usted alguna vez allí? Yo si — y me resistí a ello. No me gusta estar en sitios oscuros. Quiero ver claramente el camino enfrente de mí. Pero de vez en cuando, por varios motivos, Dios nos llama a venir debajo de la sombra protectora de Su ala donde, como pollitos indefensos buscando la protección de la madre-gallina, y somos atraídos al pecho de nuestro Protector. Allí, SI estamos dispuestos a esperar y escuchar, nos regocijaremos al oír el latido del corazón de Dios.
¿Que mejor dirección, protección, provisión puede haber? ¡Ninguna! Si nos sintonizamos al latido del corazón de Dios, sabremos pronto exactamente donde Él quiere que nos vayamos, lo que Él quiere que nosotros hagamos, y como Él quiere que nosotros vivamos. Sí, es oscuro en aquel lugar secreto, pero esa es la oscuridad con propósito de Dios, no la oscuridad peligrosa del enemigo. Dios nos llama a Su corazón para que nosotros podamos bloquear todo lo demás y aprender a andar en la obediencia a Sus órdenes. 
Juan, el más joven de los discípulos de Jesús, descubrió su identidad y objetivo en la Última Cena, cuando él se inclinó contra el pecho de Cristo. Precisamente allí él oyó el latido del corazón de Dios. Ya que muchos creen que este mismo Juan es el autor del Evangelio de Juan, está claro que desde aquel punto de la unión profunda con Jesús, Juan comenzó a percibir y referirse a él como “el discípulo aquel que Jesús amó.”
           Mis queridos amigos(as), esa es nuestra verdadera identidad. Kathi Macias es mi nombre temporal en esta tierra, pero mi verdadera identidad y objetivo son encontrados en el hecho que yo soy la discípula que Dios ama. Y usted también. Pero sólo venimos al lugar donde nos podemos regocijar cuando con mucho gusto moramos bajo  la sombra de Su ala, escuchando el latido de Su corazón hasta que estamos listos a responder “Sí, Señor” a cualquier dirección que Él da.
¡Que se regocije usted  en la sombra del ala de Dios mientras escucha el latido de Su corazón — y luego camine en la verdad de su identidad y llamado,
independientemente de lo que esto pueda traer!

 


 
Google

User Profile
Kathi Macias
Female
California

 
Archives
 
Visitors

You have 195948 hits.