Archives
You are currently viewing archive for April 2008
Posted By Kathi Macias
Respondiendo, Jesús les dijo: Mirad que nadie os engañe. 
Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo:
Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. (San Mateo 24:4-5 RV).
 
 
            Parece ser que últimamente me encuentro con personas de varias religiones y fe, quienes dicen creer en Jesús. Sin embargo, después de algunos momentos de hablar con ellos, es obvio que ellos no están hablando del mismo Jesús que yo conozco, amo, y a quien sirvo. 
            Aunque Jesús en el libro de San Mateo 24 estaba específicamente hablándole al pueblo Judío, su aviso que “tengamos cuidado” para que no nos engañemos por imitadores de Cristo pasa a otras culturas y eras, particularmente hoy cuando la “tolerancia” de casi todo y todos se ha vuelto una virtud muy estimada, y la verdad absoluta es descartada y es un concepto rechazado. 
            Ya sea un escritor u orador, un pastor o maestro de la escuela dominical, un chofer de camiones o un contador público, si hemos vuelto a renacer y conocemos a Jesús verdaderamente por medio de una relación con el Espíritu Santo que vive en nosotros, hemos sido llamados al ministerio de la reconciliación – dedicando nuestras vidas a proclamar el Evangelio y guiar a la gente a que regresen a una relación con Dios, y a restaurar relaciones con otras personas. Pero debemos de tener cuidado de no buscar unidad con relaciones terrenales a cualquier costo. El esfuerzo humano y un Jesús falso nunca podrán lograr una unidad duradera y verdadera. En el nombre de la tolerancia somos llamados a aceptar y aún celebrar estilos de vida, creencias, y religiones falsas que las Escrituras condenan. Muchos de los que promueven éstos pensamientos peligrosos también dicen creer en Jesús. Pero a ¿cuál Jesús se refieren ellos? ¿Creen ellos que Él es el único Hijo de Dios, el único camino al Padre, el que murió en la cruz por todos los pecados de ellos? ¿O creen ellos que Él era solamente un buen hombre o profeta o talvez hasta un ángel? Ésta es una prueba crucial, porque al creer en el Jesús equivocado disminuye la obra que Él hizo en la cruz – y pone la responsabilidad en nosotros para que de alguna forma logremos la salvación.
            Mientras nos acercamos más al ministerio de reconciliación, al que todos los creyentes han sido llamados, tengamos mucho cuidado al ofrecer amor incondicional a un mundo que está perdido y muriendo, y no retratemos a Jesús por alguien menos de quien es Él – verdaderamente Dios y verdaderamente Hombre, quien vino a la tierra a morir por nuestros pecados – todos ellos – una vez y para siempre.
            En todo lo que hacemos y decimos hoy en día, proclamemos esa gran verdad con valentía y amor. Porque en lo que se trata de esa verdad – como últimamente siempre se hace – no puede haber ningún compromiso, ni aún por la unidad o la tolerancia.
 
 
 
 
Posted By Kathi Macias
And Jesus answered and said to them:
“Take heed that no one deceives you. For many will come in My name,
saying, ‘I am the Christ,’ and will deceive many (Matt. 24:4-5).
 
            It seems that lately I’ve been running into people of various faiths and religions who claim they believe in Jesus. After a few moments of talking with them, however, it’s obvious that they aren’t talking about the same Jesus I know and love and serve.
            Though Jesus in Matthew 24 was speaking specifically to the Jewish people, His warning to “take heed” that we not be deceived by Christ impersonators carries over to all cultures and eras, particularly today when “tolerance” of nearly anything and everything has become the most esteemed virtue, and absolute truth a disdained and rejected concept.
            Whether a writer or speaker, a pastor or Sunday school teacher, a truck driver or bookkeeper, if we have been born again and know the true Jesus through relationship with His Holy Spirit who lives within us, we are called to the ministry of reconciliation—devoting our lives to proclaiming the Gospel and leading people back into relationship with God, as well as restored relationships with others. But we must beware of seeking unity of earthly relationships at any cost. Human effort and a false Jesus can never accomplish true or lasting unity. In the name of tolerance we are asked to accept and even celebrate lifestyles, beliefs, and false religions that the Scriptures condemn. Many who promote this dangerous thinking also claim to believe in Jesus. But to what Jesus are they referring? Do they believe He is the one and only Son of God, the one and only way to the Father, the One who died on the cross for all their sins? Or do they believe He was simply a good man or a prophet or maybe even an angel? This is a crucial test, for belief in the wrong Jesus diminishes the work He did on the cross—and puts the onus back on us to somehow earn our own salvation.
            As we go about the ministry of reconciliation to which all believers have been called, let’s be careful that even as we offer unconditional love to a lost and dying world, we don’t portray a Jesus who is anything less than who He is—truly God and truly Man, come to earth to die for our sins—all of them—once and for all.
            In all that we do or say this day, may we proclaim that great truth with boldness and love. For when it comes to that truth—as ultimately it always does—there can be no compromise, not even for the sake of unity or tolerance.
 
Posted By Kathi Macias
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.  (Efesios 2:8-10 RV).
 
            Entre más me pasan los años, más me asombro de la gracia de Dios. También me asombro de lo fácil que es para nosotros abaratarnos y no apreciar esa gracia cuando fallamos al no pasar más tiempo con el Padre, conversando con Él y acercándonos aún más a Su gran corazón. Porque entre más sé de Él, más reconozco mi indignidad para estar en Su presencia o escucharle a Él llamarme – “hija” – y lo más que reconozco mi necesidad de la gracia.  
            Y eso, por supuesto, es lo que Dios requiere de nosotros – una relación con Él. Si nosotros decimos que tenemos una relación con Él pero fallamos al no pasar tiempo en Su presencia – bueno, talvez ya es tiempo de examinar nuestro corazón para ver si en realidad hemos vuelto a nacer. ¿Anhelan nuestros corazones estar en Su presencia? ¿Nos hace falta Él cuando estamos lejos? ¿Deseamos complacerlo a Él y hacer Su voluntad, para escucharle decir, “Bien hecho, mi buen y fiel siervo,” no porque hayamos hecho algo maravilloso pero porque Él nos ha permitido compartir con Él y servir en Su nombre?
            Como una creyente de más de treinta años, tengo la tendencia de encontrar mi mayor tentación cuando trato de racionalizar mi negligencia de tiempo CON Dios tratando de hacer cosas PARA Dios.  Pasamos muy ocupados. Es una maldición, ¿verdad? Y no solamente me refiero a las cosas necesarias que hacemos en relación a la familia o estudiar la Biblia; dar testimonio a los demás; organizar o servir en las funciones de la iglesia. Esas son cosas buenas, por supuesto, y espero que como creyentes que hemos vuelto-a-nacer, estamos involucradas en esas obras necesarias. Pero ¿Por que las hacemos? Porque de alguna forma hemos caído en una mentalidad religiosa de pensar que eso nos puede ayudar a ganar nuestro camino hacia el cielo – o porque estamos tan agradecidas con Jesús por haber pagado el precio de nuestra admisión al cielo que ahora ¿no queremos hacer nada más que amarlo y servirle a Él. 
            Cuando se le pidió a Jesús que identificara el más grande de los mandamientos, Él dijo, Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… Amarás a tu prójimo como a ti mismo.   (San Mateo 22:37, 39 RV). Por medio del amor Dios nos salvó y nos redimió,  y ha prometido que si volvemos a nacer, vamos a pasar toda la eternidad con Él. Él ya logró todo lo que se tiene que hacer para llenar a plenitud esa promesa. Eso es la gracia.  Cuando nosotros convertimos esa gracia en algo nuestro por medio de la fe en el sacrificio del único Hijo de Dios, entonces por medio del amor a Dios y a los demás, comenzamos a caminar en esas “buenas obras” que Dios ha preparado para que nosotros hagamos.  
            Todo esto es la gracia, mis queridos amigos(as) – es todo acerca de Él y lo que Él ya ha hecho por nosotros. Por medio del amor y la gratitud, nosotros podemos caminar en las buenas obras a las cuales Él nos ha llamado hoy en día – no para ganar nada pero porque Él ya nos dio todo.
 
Posted By Kathi Macias
For by grace you have been saved through faith, and that not of yourselves;
it is the gift of God, not of works, lest anyone should boast.
For we are His workmanship, created in Christ Jesus for good works,
which God prepared beforehand that we should walk in them.  (Eph. 2:8-10).
 
            The older I get, the more I am amazed by grace. I am also amazed at how easily we begin to cheapen and take that grace for granted when we fail to spend time with the Father, communing with Him and drawing closer to His great heart. For the more I know of Him, the more I recognize my unworthiness to be in His presence or to hear Him call me “daughter”—and the more I recognize my need for grace.
            And that, of course, is what God requires of us—relationship with Him. If we claim to have relationship with Him but fail to spend time in His presence—well, maybe it’s time for a heart check to see if we really are born again. Do our hearts yearn to be in His presence? Do we miss Him when we’re away? Do we long to please Him and do His will, to hear Him say, “Well done, good and faithful servant,” not because we’ve done anything so wonderful but because He has allowed us to partner with Him and serve in His name?
            As a believer of more than three decades, I tend to find my greatest temptation is to rationalize neglecting time spent WITH God by instead trying to do things FOR God. Busyness. It’s a curse, isn’t it? And I’m not just talking about the necessary things we do each day in relation to family or jobs, but rather, things like going to church or Sunday school or Bible study; witnessing to others; organizing or serving at church functions. Sure, those are good things, and I should hope that as born-again believers, we are involved in those necessary works. But why are we doing them? Because we’ve somehow slipped into the cult mentality that it can help us earn our way into heaven—or because we are so grateful to Jesus for already paying the price for our admission to heaven that we now want nothing more than to love and serve Him?
            When asked to identify the greatest commandments, Jesus said, “You shall love the Lord your God with all your heart, with all your soul, and with all your mind…. You shall love your neighbor as yourself” (Matt. 22:37, 39). Out of love, God saved and redeemed us and has promised that if we are born again, we will spend eternity with Him. He has already accomplished everything that needs to be done to assure the fulfillment of that promise. That’s grace. When we make that grace our own through faith in the sacrifice of God’s only Son, then out of love for God and others, we begin to walk in those “good works” that God has prepared for us to do.
            It’s all about grace, folks—all about Him and what He has already done for us. Out of love and gratitude, may we walk in the good works He has called us to today—not to earn anything but because He has already given us everything.
 
 
Posted By Kathi Macias
“Clama a mi, y yo te responderé, y te enseñaré
cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3 RV).
 
            Jeremías 33:3 que Dios le dio al profeta cuando éste estaba en prisión, prueba el punto de que Dios ha estado susurrando a mi corazón desde hace mucho tiempo: “Lo puedo hacer, Y LO HAGO, hablarte a ti en cualquier momento, en cualquier parte. ¿Estás escuchando?
            El Padre quiere tener más contacto con nosotros que nosotros con Él. Tiempo, lugar, y circunstancias no tienen nada que ver con ello. Encuentra alguien más esto que ¿completamente asombroso? ¡Dios quiere hablar CONMIGO! Y sin embargo yo soy – finita, falible, el ser humano con pies de barro que yo soy – paso demasiado ocupada (y me siento importante) de tomarme el tiempo para responder. “Wow.” Eso es llevarse la vanidad al próximo nivel, ¿verdad?
            Todos estamos absorbidos en nosotros mismos; esa es la naturaleza humana. Pero para aquellos de nosotros que hemos vuelto a nacer de nuevo y tenemos a la naturaleza divina viviendo en nosotros, no hay excusa para nuestra negligencia de tiempo para compartir con Dios. Oh, tenemos muchas razones – el trabajo, viajes, familia, amigos, tiempo voluntario para cosas dignas – pero las razones no son excusas. Dios le dijo a Jeremias (¡no le preguntó!) que lo llamara a Él, prometiéndole que si lo haría, el mero Creador y Dios del universo le enseñaría a él “cosas grandes y ocultas,” cosas que de ninguna otra forma las podría saber Jeremías. 
            ¿Estamos contentos(as) con las cosas que sabemos por medio de nuestros propios esfuerzos y habilidades? Yo no lo estoy. Yo quiero y deseo ver y saber más. Yo deseo ver las cosas desde el punto de vista de Dios, y proclamarlas a los demás con Su poder y autoridad. Por lo tanto, tengo una opción: clamar a Dios para que me lleve más allá de mi misma, de lo temporal a lo eterno, del vacío vano en mí misma al potencial sin límites de lo divino. ¿Y como sucede eso? Dios ha proveído una forma muy simple e infalible. Primero, llámalo a Él, (ora y pídele a Él ver lo que Él desea que tu sepas y entiendas hoy), y después comienza a leer y ha estudiar la Biblia, creyendo que Él te va a responder, simplemente porque Él dijo que lo haría, y Dios no miente.   
            Hace poco alguien me pregunto, “¿No estás tú preocupada de que algún Jueves te sentarás a escribir tu devocional semanal y no tengas nada que decir? Si tuviera que depender en mi misma y en mis propios recursos limitados para encontrar las palabras y el mensaje, ¡absolutamente! Pero gracias a Dios yo no tengo que hacer eso. Dios dice que si lo clamamos a Él, Él nos llevara a más allá de nosotros mismos(as) y nos mostrará lo que Él desea que nosotros sepamos. Yo le creo a Él. ¿Y tú? 
 


 
Google

User Profile
Kathi Macias
Female
California

 
Archives
 
Visitors

You have 195947 hits.