Archives
You are currently viewing archive for November 2007
Posted By Kathi Macias

“Más tú, cuando ores… ora a tu Padre…” (San Mateo 6:6 RV).

 

            Durante los treinta-tres años que Jesús pasó aquí en la tierra, Él pasó mucho tiempo orando a Su padre, y nos instruyó a nosotros a hacer lo mismo.  Hecha de ver que no nos dijo que le oráramos a Él, (Jesús); Él nos dijo que le oremos al Padre en Su (Jesús) nombre.  Hay una diferencia y a veces se nos escapa.

            No estoy diciendo que no le debemos de hablar a Jesús.  Si somos creyentes que hemos vuelto a nacer, es solamente correcto y natural que queramos conversar y expresar nuestra gratitud a Aquel que abrió la puerta para restaurarnos a la relación correcta con el Padre.  Pero ¿te has dado cuenta cuan tan fácil es hablarle a Jesús y hablar de Él, que del Padre?  ¿Por qué eso?

            Supongo que ha de ser por muchas razones, pero también tengo que creer que muchas veces eso se debe a la falta de ejemplo de un amor incondicional que viene desde nuestros antepasados. Yo fui muy bendecida al haber tenido un padre que, aunque no admitió ser un creyente, sino hasta la ultima semana de sus ochenta-y-ocho años, vivió su vida de cierta forma que yo nunca dudé su amor por mi. Yo me sentí segura con mi padre terrenal, así como ahora me siento segura con mi Padre celestial.  Al mismo tiempo, mi papá me enseñó respeto, y eso me ha llevado también a una relación similar con mi Padre.

            No todos han tenido una bendición como la mía con sus padres terrenales, y creo que frecuentemente esa es la raíz del problema cuando nos referimos a la relación de Cristianos con nuestro Padre celestial.  Ellos se sienten más seguros – más amados sin condición y aceptados – con Jesús, así es que casi siempre le hablan exclusivamente o hablan exclusivamente de Él.  Lo repito, hablar de Jesús debe de ser lo más natural para cualquier creyente, simplemente porque Su amor por nosotros es tan evidente en Su sacrificio, y notros también lo amamos mucho a Él.  En fin, si quieres saber quien o lo que alguien adora sobre todo lo demás, escucha la conversación de él o de ella.  Nosotros decimos lo que tenemos guardado en nuestros corazones.  Si es amor por Jesús, entonces hablamos de Él con regularidad.  El enfoque de nuestras palabras representa la plenitud de nuestros corazones.

            Sin embargo, aunque es natural y correcto hablar de Jesús, las Escrituras claramente nos enseñan a hablarle/orarle al Padre en el nombre de Jesús.  El Espíritu Santo dentro de nosotros nos guía y nos anima a hacerlo, y nosotros claramente podemos ver el cuadro de la Trinidad.  Pero hoy, ya sea que estés escribiendo, hablando, cantando, - o simplemente orando – pon atención al enfoque de tus palabras.  ¿Tiene el Padre un lugar apropiado en tus palabras y en tu corazón?

            Hace un par de días leí el correo-electrónico de un joven quien había visitado a su padre por primera vez en muchos años.  Fue una experiencia muy positiva para cada uno de ellos, y las palabras de éste joven fueron, “Compartir tiempo con mi papá me ha hecho sentirme completo.”  Todos hemos escuchado éste vacío en forma-de-Dios dentro de nosotros, y como creyentes sabemos que es el Espíritu de Dios el que llena ese vacío y es el sacrificio de Jesús el que lo permite.  Pero si nosotros sacamos al Padre fuera de la ecuación, el vacío entonces no se llena.  Tenemos que regularmente, con amor, e íntimamente decir junto con Jesús, “Abba Padre,” porque entonces, como el joven que se reunió con su padre, vamos a estar verdaderamente completos.

 

 

 
Posted By Kathi Macias

“When you pray…pray to your Father…” (Matt. 6:6).

 

            During the thirty-three years Jesus spent on this earth, He spent a lot of time praying to His Father, and He instructed us to do the same. Notice He didn’t tell us to pray to Him (Jesus); He told us to pray to the Father in His (Jesus’) name. There’s a difference, and sometimes we miss it.

            I’m not saying we shouldn’t talk to Jesus. If we are born-again believers, it is only right and natural that we should want to converse with and express our undying gratitude to the One who opened the door to restore us to right relationship with the Father. But have you ever noticed how much easier it is to talk to and about Jesus than to and about the Father? Why is that?

            I suppose it could be many reasons, but I have to believe that a lot of it comes from our lack of an unconditional love example from our earthly fathers. I was blessed to have a father who, though he wasn’t an admitted believer until the last week of his eighty-eight years, lived his life in such a way that I never doubted his love for me. I felt safe with my earthly father, even as I do now with my heavenly Father. At the same time, my dad taught me respect, and that has carried over into my relationship with the Father as well.

            Not everyone has been as blessed as I in their relationships with their earthly fathers, and I believe that is often the root of the problem when it comes to Christians relating to the heavenly Father. They feel safer—more unconditionally loved and accepted—with Jesus, and so they talk almost exclusively to and about Him. Again, talking about Jesus should be the most natural thing for any believer to do, simply because His love for us is so evident in His sacrifice, and we so love Him in return. In fact, if you want to know who or what someone loves and worships above all else, listen to his or her conversation. We speak out of what we have stored up in our hearts. If it’s love for Jesus, then we will regularly speak about Him. The focus of our words represents the fullness of our hearts.

            However, though it’s natural and right to talk about Jesus, the Scriptures clearly instruct us to speak/pray to the Father in Jesus’ name. The Holy Spirit inside us guides and encourages us to do so, and we clearly see the Trinity in that picture. But today, whether you’re writing, speaking, singing—or especially praying—pay attention to the focus of your words. Does the Father have His proper place in your words and in your heart?

            A couple of days ago I read an email from a young man who had recently visited with his earthly father for the first in many years. It was a very positive experience for everyone involved, and this young man’s words were, “Spending time with my dad made me feel complete.” We’ve all heard of this God-shaped void inside of us, and we as believers know that it is God’s Spirit that fills that void and Jesus’ sacrifice that enables it to be so. But if we are leaving the Father out of that equation, the void is not yet filled. We need to regularly, lovingly, and intimately say with Jesus, “Abba Father,” for then, like the young man who was reunited with his father, we will truly be complete.

           

***Please take a moment to visit our new ministry site www.setfreetoday.com, where I serve as Spiritual Director. Come as you are…leave with a new beginning! And drop us a note or prayer request while you’re there.

 
Posted By Kathi Macias

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto,

Del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza,

Ni sombra ni variación. (Santiago 1:17).

 

            Aún con dos pavos grandes descongelándose en mi bañera y cerca de veinte personas actualmente en varios estados de preparación para descender a nuestro modesto hogar para comer, diversión y convivencia, me siento abrumada con gratitud por mis muchas bendiciones.  Podría fácilmente hacer todo lo que tengo en mi lista de cosas-que-tengo-que-hacer (lee ¡“voluta que arrastra al suelo”!), ya que yo soy la cocinera principal y lavadora-de-botellas para éste evento potencialmente caótico… o regocijarme por tener a tanta gente que de verdad nos quieren lo suficiente para venir a pasar el día/fin de semana con nosotros (algunos desde muchas millas de distancia).  He escogido esto ultimo, y con certeza quita la presión.  

            No, la casa no está nítida.  (Oh, está relativamente limpia, pero yo no recomendaría comer del suelo.)  Y aunque yo tengo muchísimos años de experiencia como cocinera para preparar un buen pavo y una tarta de calabaza, nunca nadie me ha confundido con Betty Crocker.  

            Entonces ¿Por qué vienen ellos?  Ellos vienen porque somos familia – o amigos o vecinos – y porque todos nosotros necesitamos ocasiones especiales que nos reúnen, para reírnos, hablar y comer, recordar y soñar y planear.  Pero más que todo, nos reunimos porque nos sentimos agradecidos.  Admito que no necesitamos un día especial para eso, puesto que debemos de ser personas agradecidas todo el tiempo, pero hay algo muy significativo cuando nos reunimos en grupo para expresar nuestras gracias.  Es especialmente importante para los pequeñitos cuando ven a sus padres y abuelos  y tías y tíos haciendo declaraciones de agradecimiento al Único que nos ha bendecido a todos.

            La Biblia claramente dice que cada perfecto y buen regalo viene del Padre, el Único que nunca cambia y quien nos ama con un amor incondicional y eterno.  Que cada uno de nosotros, en particular aquellos de nosotros que llamamos a Jesús nuestro Salvador y ya sea que estemos solos o entre un gran grupo de gente, tomemos tiempo éste Día de Acción de Gracias (y ¡cada día también!) reconociendo que todo lo que tenemos  nos lo ha sido dado por un Dios amoroso y bondadoso.  Él no nos debe nada, y sin embargo Él nos lo da todo libremente.  Nosotros debemos, con corazones agradecidos, declararle nuestra gratitud a Él y a todos aquellos que escucharán. 

            Feliz Día de Acción de Gracias a todos, tu querida familia y amigos de Jesús, y gracias por el privilegio de escribirte cada semana…       

 
Posted By Kathi Macias

Every good gift and every perfect gift is from above,

and comes down from the Father of lights,

with whom there is no variation or shadow of turning

(James 1:17).

 

            Even with two huge turkeys defrosting in my bathtub and nearly twenty people currently in various stages of preparing to descend upon our modest home for food, fun, and fellowship, I am overwhelmed with gratitude as I think of my many blessings. I could easily get caught up in my to-do list (read “endless, floor-dragging scroll”!), since I’m the primary cook and bottle-washer for this potentially chaotic event…or rejoice that there are so many people who actually care enough to come and spend the day/weekend with us (some from many miles away). I’ve chosen the latter, and it sure takes the pressure off.

            No, the house isn’t spotless. (Oh, it’s relatively clean, but I wouldn’t advise eating off the floor.) And though I have enough years of experience under my cooking belt to turn out a decent turkey and pumpkin pie, no one has ever mistaken me for Betty Crocker.

            So why do they come? They come because we’re family—or friends or neighbors—and because we all need special occasions to draw us together, to laugh and talk and eat, to remember and dream and plan. But most of all, we come together to be grateful. Admittedly we shouldn’t need a special day for that, as we should be thankful people all the time, but there’s something meaningful about coming together to express our thanks as a group. It’s especially important for the little ones to see their parents and grandparents and aunts and uncles making declarations of gratitude to the One who has so blessed us all.

            The Bible is clear that every good and perfect gift comes from the Father, the One who never changes and who loves us with an unconditional, everlasting love. May each of us, particularly those of us who claim Jesus as Savior and whether we are alone or in the midst of a large group of people, take time this Thanksgiving (and every day!) to acknowledge that everything we have has been given to us by a good and loving God. He owes us nothing, and yet He freely gives us everything. May we, with thankful hearts, declare our gratitude to Him and to all who will listen.

            Happy Thanksgiving to all of you, dear family and friends in Jesus, and thank you for the privilege of writing to you each week….

           

           

***Please take a moment to visit our new ministry site www.setfreetoday.com, where I serve as Spiritual Director. Come as you are…leave with a new beginning! And drop us a note or prayer request while you’re there.

 
Posted By Kathi Macias

Y le dijo su madre, Hijo, ¿Por que nos has hecho así?

He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. (San Lucas 2:48 RV).

 

            Todos nosotros que somos padres de familia sabemos de la ansiedad que sentimos cuando no sabemos a donde están nuestros hijos, aún por un momento.  Recuerdo que hacen un par de años cuando mi esposo y yo llevamos a nuestros hijos ya grandes, con sus esposos(as), y los hijos de ellos y nos fuimos a pasar todo el día a “Sea World.”  Todos disfrutamos de un buen tiempo, pero a medida que pasaba el día, mi “pies de abuelita” estaban ansiosos de encontrar un lugar de descanso.  Mientras todos los demás se fueron a ver otra exhibición, mi hijo menor, Chris, y yo tomamos la opción de sentarnos en el área de recreo para los niños y descansar allí mientras el hijo de Chris de cinco años de edad, Tyler, y su primo de siete años, Chazz, jugaban y corrían con su exceso de energía.

            Parecía que éste era un buen plan hasta que Chris y yo de repente nos dimos cuenta que no podíamos ver a los niños.  En la fracción de un segundo, parecía que los niños se habían desaparecido en el aire.  Con terror, yo empecé a orar, mirando como la cara de mi hijo palidecía.  “¡Paren todo!” gritaba mi hijo.  “¡Mi hijo ha desaparecido!”

Una respuesta sin lógica, por supuesto, ya que el mundo no se iba a parar mientras él buscaba a su hijo perdido, pero una respuesta muy natural, sin lugar a dudas.  Cuando tus descendientes, el hijo de tu corazón, desaparece, nada más importa excepto encontrarlo y saber que él está a salvo.  

            Pienso yo que María se sintió exactamente igual cuando ella se enteró que Jesús, su hijo de doce años no estaba con ellos mientras ella y José con muchos otros, regresaban del festival de Jerusalén.  Yo fácilmente me puedo imaginar ésta madre frenéticamente, apresurándose de un lugar a otro, gritando, “¿Han visto a mi hijo?” “¿Han visto a Yeshua?”

Porque como pueden ver, María no llamaba a su hijo, Jesús.  Ella lo llamaba Yeshua, que quiere decir “La salvación de Dios.” Piensa en esto.  Mientras ella buscaba a su hijo, ella estaba literalmente preguntando, “¿Han visto la salvación de Dios? Y ella les estaba haciendo esta pregunta a personas que estaban familiarizadas con el significado del nombre “Yeshua.”

            ¿Has visto tú la salvación de Dios? Si es así, ¿has dedicado tu vida para abrirles los ojos a los demás para que ellos también la puedan ver?  Es tan fácil salirse del carril y comenzar escribiendo o predicando o enseñando otras cosas – aún cosas buenas – aparte de la verdad central. Pero es solamente en y alrededor de esa verdad central – proclamando y demostrando la salvación de Dios, Yeshua – que todo lo demás entonces tiene significado.   

            Cualquier cosa a la cual hemos sido llamados hacer hoy, escribir, predicar, enseñar, manejar un camión, cuidar de un ser querido – el enfoque de todo lo que hacemos y decimos debe de ser para mostrar a Yeshua, la gran salvación de Dios, para un mundo que no tiene ninguna otra esperanza.

            Oh, y si, encontramos a Tyler y a Chazz – nadando en una piscina para niños con una agua que congelaba y bajo una catarata.  Siendo la abuelita dedicada que yo soy, inmediatamente los llevé a una tienda para regalos y me gasté mi sueldo mensual comprándoles dos mudadas/sudaderas de Sea World que hacían juego.  Y valían cada centavito…

           

 


 
Google

User Profile
Kathi Macias
Female
California

 
Archives
 
Visitors

You have 195949 hits.