Archives
You are currently viewing archive for December 2007
|
December 25, 2007 02:26:06
Posted By Kathi Macias
|
… olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
(Filipenses. 3:13-14 RV).
Con la celebración de otra navidad la cual ya pronto será memoria, me encuentro muy animada esperando el nuevo año. Apropiadamente, he vuelto a leer la historia de cuando los Israelitas se escaparon de Egipto para “caminar errantes en el desierto” cuando iban hacia la Tierra Prometida. Las Escrituras nos dicen que todo lo que está escrito en el Antiguo Testamento está ahí para nuestro aprendizaje, y la sorprendente historia del Éxodo no es una excepción.
Muchos de nosotros sabemos que ésta épica historia es un cuadro de nuestra liberación de una vida de pecado a una nueva vida en Cristo, y si nosotros hemos tenido esa experiencia personal, entonces lo entendemos – la parte del Éxodo, por lo menos. Pero ¿comprendemos el resto? Entendemos nosotros que fuimos “sacados” para poder ser ¿traídos?” Dios no solamente mandó a Su único Hijo para que nosotros pudiéramos escapar la muerte y el infierno (lo cual es gracia, ¡porque todos nosotros merecemos la muerte y el infierno)!) Pero lo hizo para que pudiéramos tener la experiencia del gozo de una nueva vida en Él (lo cual ninguno de nosotros merecemos – y eso, mis amigos, es ¡gracia!
Me pregunto cuantos de nosotros perdemos tanto porque, como los Israelitas en la antigüedad, nos encontramos liberados misericordiosamente de una vida de pecado, pero entonces cesamos de “sorprendernos de la gracia” porque nos quedamos atascados errantes en el desierto, nunca entrando en el gozo del Señor. Por supuesto, el último gozo será cuando dejemos ésta tierra y nos vayamos a donde está Él, y ese debe ser el deseo más alto de nuestros corazones. Pero también hay un gozo para nosotros aquí en la tierra, y es en ese gozo que nosotros encontramos la fortaleza de preservar y triunfar como creyentes en un mundo que es menos receptivo, y algunas veces hasta hostil, a nuestra fe.
Ese nivel de “gozo pleno” en la tierra se encuentra solamente al estar en la presencia de Dios. Si tú has sentido alguna vez tu propio EXODO y has sido liberado de tu antigua vida de pecado, y sin embargo te pasas la mayor parte de tu vida errante en el desierto, sintiéndote débil y abatido y sin gozo, talvez éste cruce al 2008 es un buen tiempo para entregarte a pasar más tiempo en la presencia de Dios – leyendo y meditando en Su Palabra, cantando canciones de alabanza y adorándolo a Él, orando e intercediendo por otros a tu alrededor. Talvez el 2008 es el tiempo para poner en practica mi nuevo libro: MÁS ALLÁ DE MI: VIVIENDO UNA VIDA DE PRIMERO-TÚ EN UN MUNDO DE PRIMERO YO. Nosotros no podemos vivir esa clase de vida por medio de nuestras propias fuerzas, ya que no tenemos nada. Pero si aprendemos a tomar fuerzas en Dios poniéndolo a Él primero y compartiendo tiempo regularmente con Él, entonces vamos a poder movernos más allá de nosotros mismos, más allá de nuestras debilidades y auto-centrismo y de andar errantes en el desierto, y vamos a poder entrar a los gozos de la Tierra Prometida al vivir cada día en Su presencia.
Ésta es mi oración para ustedes, mis queridos lectores, a medida que el 2007 comienza a borrarse – el 2008 amanece brillante sobre el horizonte. Talvez todos nos podemos comprometer a “movernos para delate” juntos hacia ese gran permio de “¡el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!” Nos vemos en el Año Nuevo…
|
|
December 24, 2007 08:01:04
Posted By Kathi Macias
|
…forgetting those things which are behind and reaching forward to those things which are ahead, I press toward the goal for the prize of the upward call of God in Christ Jesus
(Phil. 3:13-14).
With the observance of yet another Christmas soon to be a memory, I find myself looking forward to the year to come. Appropriately, I’ve been rereading the story of the Israelites’ escape from Egypt and their “wilderness wanderings” on the way to the Promised Land. The Scriptures tell us that everything recorded in the Old Testament is there for our learning, and the amazing story of the Exodus is no exception.
Most of us know that this epic story is a picture of our being delivered from a life of sin into new life with Christ, and if we’ve had that very personal experience, we “get it”—the Exodus part, at least. But do we get the rest of it? Do we understand that we were “brought out” so we could be “brought in”? God didn’t simply send His only Son so we could escape death and hell (which is mercy, because we all deserve death and hell!) but so that we could experience the joy of a new life in Him (which none of us deserves—and that, my friends, is grace!).
I wonder how many of us miss out on so much because we, like the Israelites of old, find ourselves mercifully delivered from a life of sin, but then we cease to be “amazed by grace” because we get stuck wandering in the wilderness, never entering into the joy of the Lord. Sure, the ultimate joy will come when we leave this earth and go to be with Him, and that should be the utmost desire of our hearts. But there is a joy here on earth for us as well, and it is in that joy that we find our strength to persevere and triumph as believers in a world that is less than receptive, and sometimes even hostile, to our faith.
That level of “fullness of joy” on earth is found only in God’s presence. If you’ve experienced your own Exodus and been delivered from your old life of sin, and yet you spend much of your time wandering in the wilderness, feeling weak and defeated and anything but joyful, maybe this crossing over into the new year of 2008 is a good time to commit to spending more time in God’s presence—reading and meditating on His Word, singing songs of praise and worshiping Him, praying and interceding for those around you. Maybe 2008 is a time to put into practice the title of my next book: BEYOND ME: LIVING A YOU-FIRST LIFE IN A ME-FIRST WORLD. We can’t live that kind of life in our own strength, for we have none. But if we learn to draw on God’s strength by putting Him first and by regularly spending time with Him, we will be able to move beyond ourselves, beyond our weak, me-centered wilderness wanderings, and into the joys of the Promised Land of living every day in His presence.
That is my prayer for you, dear readers, as 2007 fades to black—and the light of 2008 dawns brighter on the horizon. May we all commit to “press forward” together to that great prize of “the upward call of God in Christ Jesus”! See you in the New Year….
|
|
December 21, 2007 03:29:48
Posted By Kathi Macias
|
Diciembre 20, 2007
Porque Tú no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, Oh Dios. (Salmos 51:16-17).
En nuestra yarda de enfrente, iluminada para que todo el mundo la vea, hay una “sagrada familia en plástico” – José, María, y el niño Jesús – colocados frente a una cruz grande e iluminada, que mi esposo construyó hacen pocos años atrás. Originalmente él la construyó para exhibirla en una temporada de Semana Santa, pero después decidió que se necesitaba exhibirla para la Navidad también, para recordarnos que Jesús vino con un propósito – y Él lo logró.
Cada uno de nosotros ha sido puesto en ésta tierra con un propósito. Tristemente, muchos de nosotros decidimos no llenarlo. ¿Por qué? Porque nos interesa más bien seguir nuestra propia agenda. Y francamente, de eso es que trata el pecado, ¿verdad? La mayoría de nosotros no incluye homicidio, robar un banco, o hacer un defraude en nuestras agendas, pero aún cuando esas agendas están llenas completamente de cosas sociales y legalmente aceptadas, si son nuestras agendas y no las de Dios, entonces estamos desperdiciando nuestras vidas. Y eso, mis amigos, es un pecado.
Mis historieta cómica favorita de periódico muestran a “Dennis el Amenazante” (Dennis the Menace), llevando puesto un sombreo de vaquero y arrodillado al lado de su cama, con sus manos puestas en forma de oración mientras el mira hacia el cielo raso y dice, “Estoy aquí para entregarme.” Corté esa historieta hacen muchos años atrás, y la tengo puesta sobre mi impresora donde la puedo ver fácilmente – y con frecuencia. Necesito recordarme a mi misma que esa posición de entrega al propósito de Dios en mi vida, y el costo de dar la mía, es exactamente lo que es requerido de mí. Nosotros podemos donar miles de horas al ministerio y aún así ofrecer nada a Jesús, porque la escritura nos dice que Él no quiere “holocausto.” Él quiere un corazón contrito y quebrantado, uno que reconozca que se ha ido por su propio camino pero está ahora dando la vuelta y pactando con Dios para irse por Su camino.
¿Me permiten sugerir una ofrenda especial para la Navidad éste año, como un “regalo de cumpleaños” para Cristo? Tómense hoy un poquito de tiempo extra para revisar el corazón y ver si hay ciertas áreas de una agenda personal que todavía necesitan ser entregadas a Aquel cuyo sacrificio hizo posible para que nosotros nos reuniéramos con Dios. Entonces vengan, humillados y con corazones quebrantados y contritos, y pónganlos en el pesebre, exactamente al pie de la Cruz. Así como Dennis, entreguen su corazón y su vida y declaren, “Estoy aquí para entregarme.”
Entonces tengan la Navidad más bendecida que jamás hayan tenido – y celebren todo el año.
Traducido por: Cynthia Alcántara
*** Por favor tome unos momentos para visitar nuestro nuevo sitio de ministerio www.setfreetoday.com, donde yo presto servicio como Directora Espiritual. ¡Ven tal como eres… y vete con un nuevo comienzo! Y mándanos una nota o petición de oración mientras estas allí.
|
|
December 20, 2007 07:49:25
Posted By Kathi Macias
|
December 20, 2007
For You do not desire sacrifice, or else I would give it;
You do not delight in burnt offering. The sacrifices of God are a broken spirit,
A broken and a contrite heart. These, O God, You will not despise (Psalm 51:16-17).
In our front yard, lit up for all the world to see, is a “plastic holy family”—Joseph, Mary, and Baby Jesus—placed in front of a large, illuminated cross, which my husband constructed a few years ago. He originally built it to be displayed at Easter time, but then he decided it needed to be put at Christmas as well, to remind us that Jesus came with a purpose—and He fulfilled it.
Each of us has been put on this earth with a purpose. Sadly, many of us choose not to fulfill it. Why? Because we’d rather pursue our own agendas. And when it comes down to it, that’s what sin is all about, isn’t it? Most of us don’t include murder, bank robbery, or fraud and embezzlement in our agendas, but even if those agendas are filled with completely legal and socially acceptable pursuits, if they’re still our agendas and not God’s, then we’re wasting our lives. And that, my friends, is a sin.
My all-time favorite comic strip shows Dennis the Menace, wearing a cowboy hat and kneeling at his bedside, with hands folded in prayer as he looks toward the ceiling and says, “I’m here to turn myself in.” I cut that cartoon out years ago, and I have it tacked above my printer where I can see it easily—and often. I need to be reminded that a position of surrender to God’s purpose for my life, at the cost of giving up my own, is exactly what is required of me. We can donate thousands of hours to ministry and still be offering nothing to Jesus, for the scripture tells us He doesn’t want “burnt offerings.” He wants a broken and contrite heart, one that realizes it has gone its own way but is now turning around and covenanting with God to go His way.
May I suggest a special Christmas offering this year, as a sort of “birthday gift” to Christ? Take a little extra time today to do a heart check and see if there are some areas of personal agenda that still need to be surrendered to the One whose sacrifice made it possible for us to be reunited with God. Then come, humbly and with a broken and contrite heart, and place it in the manger, right at the foot of the Cross. Like Dennis, lay your heart and life down in surrender and declare, “I’m here to turn myself in.”
Then have the most blessed Christmas ever—and celebrate it all year long!
|
|
December 13, 2007 08:37:42
Posted By Kathi Macias
|
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón,
Y salva a los contritos de espíritu. (Ps. 34:18).
En menos de dos semanas, la mayor parte del mundo celebrará la Navidad, aunque muchos de esos celebrantes no conocen a Aquel cuya llegada nosotros honramos. Algunos ni pretenden saberlo. Para ellos esto no es más que otra excusa para no trabajar por unos días, reunirse con familiares y amigos, intercambiar regalos y comer mucho. Pensándolo bien, la mayor parte de nosotros que si conocemos al Huésped de Honor y la gran celebración de Su nacimiento nos gozamos de éstas mismas actividades, aunque si apartamos un poco de tiempo para reflexionar y alabar y celebrar la primera venida del Mesías.
Pero ¿Qué sucede con aquellos que no ven la Navidad como una temporada de jubilo? Con frecuencia consejeros y pastores descubren que su cantidad de trabajo se multiplica para ésta época del año, porque personas con corazones quebrantados buscan respuestas a sus problemas y sanidad para su dolor. Los mismos consejeros y pastores también saben que el promedio de suicidios aumentan durante ésta estación, si importar el numero de horas que éstos buenos pastores dedican o como tratan desesperadamente de ayudar.
Aunque es dudoso que Jesús en realidad naciera el 25 de Diciembre, éste sigue siendo el día que nosotros apartamos para honrar y celebrar su nacimiento, un nacimiento que proclama “paz en la tierra y a los seres de buena voluntad.” Y sin embargo, mientras observamos el aumento de oscuridad y maldad en el mundo, es muy difícil ver esa paz y buena voluntad. En fin, sin que tengamos al Espíritu Santo dentro de nosotros para abrir nuestros ojos espirituales y ayudarnos a ver las cosas desde la perspectiva de Dios, es imposible. Jesús dijo que DEBEMOS de volver a nacer. Él recalcó que a menos que volvamos a nacer, no podemos ni ver el Reino de Dios. Pero cuando el Espíritu de Dios vive dentro de nosotros, ese Reino que es invisible toma precedencia sobre el reino temporal de oscuridad que por ahora reina sobre la tierra y sobre todos sus habitantes que todavía no han recibido sus “ojos espirituales.”
No es sorprendente que haya tantos corazones quebrantados – y no es sorprendente que es ahora, en ésta estación que se supone es de paz y regocijo y buena voluntad, que muchos de esos corazones quebrantados se sientan desesperados. Pero no tiene que ser de esa forma. La Escrituras nos dicen que “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón.” Él está ahí, simplemente esperando que los quebrantados de corazón se vuelvan a Él con un espíritu que sea “contrito,” o humilde o arrepentido. Por que la Palabra de Dios no solamente nos habla de aquellos con corazones quebrantados por haber perdido un ser querido o sentir alguna pena emocional; nos habla de aquellos cuyos corazones están quebrantados por su pecado y que saben que necesitan un Salvador. Cuando llegamos a esa gran realización de que somos pecadores sin esperanza, también llegamos a ese lugar donde Jesús está parado, con brazos extendidos, listo a recibirnos y darnos el gozo y la paz que hemos deseado y necesitado por mucho tiempo.
Que aquellos que conocen ese gozo y paz, y los seres de buena voluntad, se re-dediquen a extender el amor de Dios en un mundo sin amor, que oren para que los ojos espirituales se abran y que los corazones quebrantados queden sanos. ¡Entonces vamos a tener la Navidad más feliz!
Traducción por Cynthia Alcántara
|
|
|
|